miércoles, 12 de septiembre de 2012

Desmontando a Christopher Nolan ("Following")




¡ADVERTENCIA! Esta entrada contiene datos reveladores de los filmes que habla




Christopher Nolan se ha convertido en uno de los cineastas más interesantes del panorama cinematográfico actual. Gran parte de su fama entre el gran público le ha venido gracias a su trilogía de Batman, pero los mejores trabajos de Nolan son los comprendidos fuera de su tríptico del hombre murciélago, como, por ejemplo, El truco final (2006) o Memento (2000). 

Pero si miramos más atrás, cuando el director londinense aún era un estudiante, encontramos su primer largometraje, Following (1998), una película de 6000 dólares de presupuesto, rodada durante los fines de semana en blanco y negro y en 16 mm, que trata de un thriller con elementos noir sobre un escritor en sequía creativa que decide seguir a la gente por la calle para poder inspirarse.

Following no sólo contiene muchos de los elementos formales que Nolan ha utilizado a lo largo de su filmografía, sino que también encierra gran parte de la temática de sus filmes.


OBSESIONES

Las obsesiones en el cine de Nolan juegan un papel fundamental en el desarrollo del relato. El protagonista de Following (del cual no sabemos su nombre en ningún momento) tiene el extraño hábito de seguir a las personas para, simplemente, saber a dónde van y qué hacen. Una especie de costumbre voyeur que poco a poco se irá convirtiendo en una obsesión de la cual no podrá escapar y que le llevará, sin buscarlo, a introducirse de lleno en el mundo criminal. 

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Como vemos, esa obsesión es lo que inicia la historia y conduce al protagonista a todas las situaciones que le ocurren en la película. Ahora bien, si nos fijamos en sus demás filmes, vemos como la obsesión por una idea siempre dirige a sus personajes hacia un trágico destino.

En Memento, su siguiente largometraje, Leonard es un investigador de una agencia de seguros obcecado en perseguir y matar al violador y asesino de su mujer. El problema es que ha perdido la memoria reciente por culpa de un golpe en la cabeza (amnesia anterógrada) y, para investigar el rastro del asesino, recurre a notas, fotografías y tatuajes para sustituir la memoria que le falta. 

El empeño en encontrar al violador y asesino de su mujer es tal, que llega a auto-engañarse y destruir la evidencia de que el asesino de su mujer fue él mismo, convirtiendo la búsqueda en su forma de vida. Por lo tanto vemos como su obsesión le acarrea un deterioro tanto físico (su cuerpo lleno de tatuajes y consumido por la búsqueda incansable) como psicológico.

En Insomnio (2002), a pesar de ser el único filme en el que Nolan no escribió el guión, vemos como el personaje interpretado por Al Pacino, Will Dormer, es un veterano detective que está obsesionado con un hecho que cometió en el pasado (manipulación de la prueba concluyente para encarcelar a un delincuente) y lo que ello implicó (quebrantar sus ideales morales de honestidad y justicia). Esa idea, que le asalta la mente cada dos por tres en forma de imagen de un tejido ensangrentado, es el motivo de su comportamiento a lo largo del filme, condicionando sus movimientos en cada paso que da hasta encontrar la muerte.

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Si Leonard y Will estaban martirizados por un pensamiento que no podían sacar de sus cabezas, los personajes interpretados por Hugh Jackman y Christian Bale en El truco final llevan el significado de la obsesión al límite. Nolan nos muestra la inagotable y terrible lucha entre dos magos del siglo XIX por ver quién es mejor ilusionista. Aquí se puede observar como dicha obsesión es el leit motiv de la cinta, arrastrando a sus personajes a perder todo cuanto tenían, incluso su propia vida.

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En Origen (2010), Dom Cobb, el ladrón de secretos almacenados en el subconsciente ajeno encargado de dirigir la misión de implantar una idea en la mente de un magnate, se siente culpable de la muerte de su esposa, Mal, por insertar en su cabeza la idea de que necesitaba suicidarse para despertarse del sueño en el que estaba viviendo y, por ello, se empeña en bucear en su subconsciente en busca de poder cambiar aquel trágico suceso. Esa obsesión pone en peligro a todos los miembros de la operación ya que, Mal, no para de aparecer en el subconsciente de Cobb amenazando con condenar a vagar eternamente por el limbo a quien se interponga en su camino.

Finalmente, el Bruce Wayne de Nolan vive atormentado por ese afán de convertirse no sólo en un héroe que luchó contra el crimen, sino en un símbolo, un icono de Justicia para una ciudad sumida en el caos y la corrupción. Esa preocupación es lo que le hace cada día levantarse y ponerse la máscara de Batman.

IDENTIDAD 

El tema de la identidad ha estado presente, en mayor o menor medida, en todos los filmes de Nolan. El protagonista de Following es un personaje solitario, resquebrajadizo, influenciable y carente de una identidad personal suficientemente fuerte como para saber lo que quiere en la vida. Es capaz, incluso, de llegar a adoptar la apariencia y el estilo de otra persona sin ser consciente de ello.  

Prácticamente se podría hacer la misma definición del Leonard de Memento. Un personaje que vive una realidad fragmentada y se aferra a una falsa identidad (“detective” que persigue al violador y asesino de su mujer) para negar su verdadera identidad (el asesino de su mujer).


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En Insomnio, al ser su película más convencional hasta la fecha, el tema de la identidad se trata de una manera más simple, que no banal, ya que la búsqueda de quién es el asesino de la chica actúa como mcguffin de un filme donde el conflicto interno del protagonista es el verdadero quid de la cuestión. 

Después de Insomnio, Nolan, se introdujo de lleno en la dualidad de la personalidad. Los personajes interpretados por Christian Bale en El truco final y en la trilogía de Batman tienen un punto de conexión más allá del actor que los interpreta. Son dos personajes en uno: Alfred Borden/Bernard Fallon y Bruce Wayne/Batman. Es cierto que, técnicamente, en El truco final, Alfred Borden y Bernard Fallon son gemelos y, por lo tanto, son dos personas distintas, pero la clave del “truco” de Nolan es hacernos creer que son una misma persona. De ahí que, mientras Bruce Wayne “juega” a ser Batman para mantener la Paz y la Justicia en Gotham, Alfred Borden y Bernard Fallon “juegan” a ser la misma persona para realizar el truco de magia definitivo.

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ENGAÑO

El engaño es un elemento clave en las películas de Nolan. Following, Memento y El truco final se articulan como una gran trampa para el espectador. A medida que avanza el relato, el público cree intuir lo que está ocurriendo y es, entonces, cuando se le revela un suceso en los últimos minutos del filme que cambia por completo su perspectiva de los hechos acontecidos a lo largo del metraje mostrando la verdadera realidad.

Así, en Following, situaciones como que el protagonista conozca a Cobb, que entren a robar a casa de la mujer rubia o que el protagonista entable una relación amorosa con la mujer, parezcan que se hayan producido por avatares del destino, las últimas escenas del filme nos descubren que, en realidad, todo ha sido un plan perfectamente estudiado y medido por parte del mismo Cobb y su jefe, el hombre calvo, para embaucar a un hombre frágil e influenciable (el protagonista) que se parezca físicamente a Cobb y utilice su mismo modus operandi e implicarle en los delitos de asesinato de la mujer rubia y robo con agresión.


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En Memento ocurre lo mismo. El espectador, creyendo que Jimmy es el asesino que Leonard y su amigo Teddy llevan buscando con ahínco durante todo el filme, se ve sorprendido cuando, al final, se le descubre que Jimmy no era el verdadero asesino de sus esposa, sino el hombre al que Teddy quería ver muerto y que el verdadero asesino es el propio Leonard que, encontrando una motivación para vivir, se autoengaña continuamente en busca de un nuevo “culpable” al que asesinar.

En El truco final, Nolan realiza uno de los mayores trucos de escapismo que se recuerdan en el cine. Atónito se queda Hugh Jackman y el espectador al desenmascarar, en la última secuencia de la película, la clave del truco por el que ambos magos han entregado sus vidas. Borden le desvela que él y Fallon eran en realidad dos gemelos idénticos que vivieron con ambas identidades, alternándose en cada papel. En ningún momento del filme se ve claramente que son gemelos ya que, Fallon, siempre va maquillado con barba, gafas y sombrero, pero, Nolan, va dando pequeñas pistas de su verdadera identidad hasta que finalmente lo descubre.

Si en las anteriores películas algunos personajes gozaban de una información privilegiada nunca compartida con el espectador (excepto al final), en Insomnio y Origen el espectador es el que siempre goza de dicha información. A pesar de ello, el engaño en estas películas también es una pieza fundamental en el relato, de hecho, ambas se sustentan en él. Mientras Will Dormer intenta esconder a todos los personajes el asesinato involuntario de su compañero, con todo lo que ello entraña (el descubrimiento de su manipulación probatoria en el pasado), Dom Cobb y su banda intentan engañar a la mente del magnate Robert Fischer con la intención de implantarle la idea de terminar con el imperio de su padre sin que su subconsciente se dé cuenta.

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FEMMES FATALES 

Christopher Nolan se ha valido siempre de la idiosincrasia del thriller para amoldar su estructura a la visión posmodernista que tiene de la sociedad. El thriller, al derivar del cine negro de los 50’, hace uso de muchos elementos característicos de aquella manera de hacer cine. Por ello, es habitual encontrar en las películas de Nolan la figura de la femme fatale, aquel personaje femenino situado al borde de la línea que separa la bondad de la maldad que, sin ningún tipo de escrúpulos, utiliza sus “armas de mujer” para atrapar al protagonista y arrastrarlo al peligro y la tragedia.

Los ejemplos más claros son:

-      La mujer rubia (Lucy Russell) de Following que seduce al protagonista para pedirle que realice el robo de la caja fuerte

-       La Natalie (Carrie-Anne Moss) de Memento que, una vez ha comprobado que no está mintiendo acerca de su enfermedad, manipula a Leonard para librarse de Dodd

-    La Mal (Marion Cotillard) de Origen, la difunta esposa de Cobb que se manifiesta en su subconsciente, allá donde no la puede controlar, arruinando todos sus planes 

- La Catwoman (Anne Hathaway) de El caballero oscuro: la leyenda renace que cumple a la perfección con el arquetipo de femme fatale. Es una villana, rival de Batman, que va por libre y utiliza su sensualidad para conseguir sus propósitos. Cruzando constantemente la línea entre la bondad y la maldad, al principio del filme traiciona a Batman (tendiéndole una trampa para que Bane lo aprisione) para, luego, ayudarle al final a liberar la ciudad y detener la bomba de fusión que el villano Bane ha traído a Gotham antes que explote

-   La Miranda Tate/Talia al Ghul (Marion Cotillard) de El caballero oscuro: la leyenda renace que, utilizando su falsa identidad como atractiva empresaria interesada en el proyecto de energía limpia diseñado por Empresas Wayne, enamora a Bruce para ganarse su confianza y, así, poder acceder al proyecto y crear la bomba nuclear que vengará la muerte de su padre (Ra’s al Ghul)

Por otra parte, tenemos al personaje interpretado por Scarlett Johansson en El truco final, Olivia Wenscombe, que, pese a su difuminada condición de femme fatale por la sinceridad en sus sentimientos y su falta de maldad en su comportamiento, llega a traicionar a Angier al enamorarse de Borden mientras lo estaba espiando.


MONTAJE 

Si hay un recurso formal que defina el cine de Nolan ese es el uso del montaje. Tanto en sus películas más independientes y de menor presupuesto como en sus películas más convencionales y comerciales, el montaje siempre ha sido el principal responsable de imprimir el suspense y el ritmo a sus filmes.

Cuando ha trabajado con bajos presupuestos y ha podido tener más libertad a la hora de dirigir la película, el montaje se ha planificado como si un puzle se tratase, de tal manera que vamos viendo una serie de secuencias aparentemente inconexas entre sí que, al final, se juntan dando sentido al rompecabezas. Dicho de otro modo, Nolan, en lugar de narrar la historia de forma lineal, lo hace de una manera desordenada uniendo diferentes tiempos (pasado, presente o futuro) de forma alternada.


Si nos fijamos tanto Following como Memento y El truco final empiezan desde el final y luego nos van desvelando los hechos que han acontecido hasta llegar a ese punto. Durante el camino, se nos muestran secuencias tanto del pasado como del presente sin seguir un orden concreto hasta que, en la conclusión, los tiempos se unen en uno solo para desvelar el misterio del filme.  

Ese uso tan poco convencional del montaje no lo ha podido hacer en sus obras de mayor presupuesto y de corte más comercial como son Insomnio, las del hombre murciélago y Origen. Sin embargo, Nolan, renuncia a un montaje estrictamente lineal y continuo y le concede un gran protagonismo en el relato a través del empleo del llamado montaje paralelo que, con sus rápidos planos de corta duración, aporta un mayor ritmo y suspense a la narración. Este tipo de montaje muestra sucesos que transcurren y se desarrollan en un mismo tiempo pero en diferentes espacios, permitiéndote observar uno y otro a la vez. Claros ejempos de ello son estos:

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CURIOSIDADES

Al ver Following, aquél que haya revisado toda la filmografía del cineasta británico le llamarán la atención dos datos curiosos.

El primero es que el delincuente que el protagonista conoce se llama Cobb y se dedica a entrar en casas ajenas para robar algunos efectos personales de sus propietarios. En Origen, el protagonista interpretado por Leonardo DiCaprio se llama exactamente igual y también es un ladrón que se introduce en mentes ajenas para robar secretos inconfesables. 

El segundo es que en la puerta del piso del protagonista hay el símbolo de Batman colgado de la mirilla. ¿Detalle premonitorio de lo que iba a ocurrir siete años más tarde?

Fotograma de Following
Dejando de lado estas peculiaridades, después de este estudio se ha podido comprobar como Following ya contenía gran parte de las inquietudes de este artista llamado Christopher Nolan que más adelante desarrollaría y perfeccionaría hasta llegar a la excelencia de obras tan alabadas por la crítica y por el público como El caballero oscuro u Origen.




10 comentarios:

  1. Muy buen análisis. De verdad que hoy en día admiro mucho a Nolan y gracias a esto he notado muchas cosas que no había apreciado. Muy bueno de verdad.

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    1. Muchas gracias. La verdad es que Nolan es un genio. Trata a su audiencia, ya sea en películas de bajo presupuesto como en blockbusters, con inteligencia sin dejar de lado el puro entretenimiento

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  2. Acabáis de ganar un lector. He visto la dirección en el Facebook de los Renoir (protestando por la subida de precios a los Socios...) y, aunque todavía no os he leído, me ha ganado la foto de cabecera, directamente. Ay, recuerdo ese culo de Natalie amoratado... qué mona. Os añado a favoritos y prometo poner a parir lo que os guste.

    Sin coñas, me hago lector.

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    1. Vaya, muchas gracias. Wes Anderson es uno de los directores más interesantes del panorama actual. Su estilo es inconfundible y HOTEL CHEVALIER es una pequeña joya

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  3. A mi me gusta muchísimo Wes Anderson. Mucho más que ese miniprólogo Portmaniano destacaría Viaje a Darjeeling, aunque soy totalmente fanático de Rushmore y Life Aquatic. He sufrido graves desavenencias conyugales por su culpa, a mi parienta no le gustan mucho este tipo ni Jason Schwartzman, dice de este último que no es más que otro enchufado coppoliano. En fin, Pilarín.

    Una cosa: hay que dar más caña al señor Macho y sus Renoir, que van de buenecitos pero no hacen más que subir las jodidas entradas. Leña al mono, que últimamente dejan todo lo bueno a los careros Golem. Leña, leña, leña...

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  4. Por cierto: Nolan es hombre de una sola película brillante. Después de Memento siempre que veo sus truños tengo la sensación de que es otro de esos directores de una sola película, y Memento tampoco es que sea Ciudadano Kane, por favor no exageréis. Yo no llevo tatuajes, sospecho que alguno de vosotros sí. Puagggg.

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  5. Interesante entrada, aunque no creo que sus mejores películas sean memento y el truco final, sino más bien al contrario, me parecen las más flojas y tramposas.
    Following es interesante, a pesar de que se nota ese aire primerizo en un interes, a mi entender innecesario en complicar la historia.
    Lo que si que es cierto es que uno de los puntos fuertes es el montaje. Incluso en los casos en los que no es lo que mantiene la película en pie, como en Following y Memento, si que tiene soluciones de montaje extraordinarias, siendo para mi los casos más destacables los de El caballero oscuro (es alucinante como narra todo desde la persecución bajo el puente hasta el fin de la película, con la supuesta muerte de Gordon incluida) y Origen, que para mí es su mejor película en la que logra que una historía que se podría haber prestado tanto a la confusión se mantenga tan clara.
    Lastima que en El caballero oscuro. La leyenda renace, haya abusado de las elipsis, lo que le genera a la película algunos de sus momentos más flojos.
    Un saludo

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    1. Si te fijas, por mucho que parezca que complica la historia, siempre lo tiene todo bien atado y, si vuelves a ver la película sabiendo la resolución de la misma, te das cuenta de que todo encaja.

      Totalmente de acuerdo con el tema de las elipsis en LA LEYENDA RENACE.

      Un saludo!

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  6. Buen post, pero es inglés, no americano. Saludos.

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  7. Adrián! Muy ameno e instructivo todo lo que has explicado. Muy buena selección de videos también, :-)
    David Gómez Fernández

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