lunes, 30 de julio de 2012

Desmontando a Alfred Hitchcock ("Vértigo")





¡ADVERTENCIA! Esta entrada contiene datos reveladores del filme

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Vértigo (1958) es considerada como una de las mejores películas de la historia del cine y como uno de los filmes más icónicos de Alfred Hitchcock.

Los que hayan visto la película sabrán que ésta es una de las escenas más importantes (sino la que más) de la misma, ya que es la primera vez que Scottie ve a Madeleine y, a pesar de que no mantienen contacto visual en ningún momento, sabemos que ha surgido el amor entre ellos dos, hecho clave para entender el devenir del filme.

Pasemos a analizar con detalle la escena. Scottie ha aceptado el trabajo que su amigo Gavin le ha ofrecido de vigilar discretamente a su esposa Madeleine y nos lo encontramos sentado en la barra del restaurante donde su amigo y ella están cenando. Scottie gira la cabeza para buscar entre las mesas dónde se encuentran cenando.


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Lo primero que nos llama la atención de la secuencia es el rojo intenso de las paredes y la manera en la que Hitchcock mueve la cámara. Tal vez, hoy en día estamos habituados a ver ese tipo de movimiento, pero en la época en la que se filmó la película, no era muy usual. Vértigo fue producida por la Paramount Pictures hacia el final de la época del cine clásico y, una de las principales características de ese tipo de cine era el montaje “invisible”, de tal manera que se buscaba que el público no fuera consciente del flujo de planos o de la manipulación del espacio y tiempo. Por lo tanto, lo habitual en este caso hubiera sido un primer plano de la cara de Scottie mirando hacia  las mesas del comedor y un contraplano de Madeleine sentada en la silla comiendo.

¿Qué hace Hitchcock? En lugar de cortar la secuencia, realiza un travelling lateral que conecta la mirada de Scottie con el abrigo verde de Madeleine, pero, si observamos bien, no se trata de un travelling “al uso”, ya que el movimiento de cámara no es el de una simple diagonal, sino que primero va hacia arriba, luego va hacia atrás situándose en un plano general del comedor y, finalmente, desciende para irse acercando a Madeleine lentamente entre las mesas. 

Este desplazamiento de cámara tan marcado no es gratuito, tiene un sentido: hacernos partícipes de cómo se está sintiendo Scottie al ir descubriendo a Madeleine. ¿Cómo nos hace partícipes? Cuando mueve la cámara hacia atrás y se queda en un plano general del comedor, buscamos a Madeleine entre todas las personas que aparecen en el plano de la misma manera que Scottie lo está haciendo y, de entre todas ellas, hay una que destaca por encima de todo por el fuerte contraste que hace su abrigo de color verde y su pelo rubio platino (una de las obsesiones de Hitchcock). En ese momento, inconscientemente se nos va la mirada hacia ella y la descubrimos a la vez que nos acercamos mediante un travelling que avanza lentamente entre las mesas intentando no ser sorprendido, acentuando, así, esa mirada voyeur que también siente el protagonista y que tanto obsesiona a Hitchcock en todas sus películas (a destacar La ventana indiscreta). Si a todo ello le sumamos la romántica, a la vez que misteriosa, música de Bernard Herrmann, que toda la secuencia está filmada sin cortes y que la cámara empieza en un primer plano de Scottie y acaba en ella comiendo, podemos interpretar que ambos están conectados y predestinados a enamorarse.



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Continuando con la escena, aquí podemos observar como Hitchcock introduce un encuadre totalmente artificial como es el del marco de la puerta, por lo tanto, tenemos a Madeline situada dentro de dos encuadres, el de la propia cámara (el natural) y el de la puerta (el artificial). Esto se puede interpretar de varias maneras, pero habiendo visto la película se puede llegar a la conclusión de que son las diferentes capas que Scottie tiene que atravesar para llegar a la verdadera Madeleine. 

Si prestamos atención, a pesar de que en ningún momento mantienen contacto visual, Madeleine se para justo detrás de él y, de manera totalmente adulterada, la música y la luz se incrementan poco a poco resaltando el color rojo intenso sinónimo de la pasión que empieza a crecer entre los dos.

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Para acabar, vemos como Madeleine se marcha del restaurante levitando (nunca le vemos los pies) en un plano lleno de encuadres artificiales que no hacen más que crear confusión del espacio por donde ella se mueve. Con ello Hitchcock pretende acentuar esa aura fantasmagórica que desprende su personaje a lo largo de la película y el desconcierto que ello crea en el personaje de Scottie. 

De esta manera hemos podido comprobar cómo Hitchcock hace de una secuencia que sobre el guión no tiene mucha enjundia (en resumen: Scottie mira hacia el comedor en busca de Madeleine, ella se levanta, se cruzan sin mirarse y se marcha), un auténtico alarde del uso del lenguaje cinematográfico como es el movimiento de cámara, el encuadre y la fotografía para dejarnos ver, si se presta mucha atención, las claves de lo que va a ser el filme sin utilizar ni una palabra de guión.

  


3 comentarios:

  1. Excelente descripcion y mejor explicacion. Gracias Adrian.

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  2. Grandioso análisis de la escena. Enhorabuena por el blog!

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  3. Yo no entiendo mucho de esto, pero me ha gustado la explicacion. Firmado: Perral.

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