¡ADVERTENCIA! Esta entrada contiene datos reveladores del
filme
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Llegó el día D. Por fin se estrenó
Skyfall en el año en que James Bond
cumple su cincuenta aniversario en el cine. Antes de ser presentada al público,
un halo de secretismo rodeaba la que se ha convertido en la vigesimotercera
película del espía británico más famoso del mundo del celuloide. Un secretismo
que dio paso a la exaltación de las primeras críticas que aseguraban haber
presenciado la mejor entrega de toda la franquicia e, incluso, al mejor villano
bondiano hasta el momento. Argumentos
no le faltaban: las ganas de hacer algo especial por los cincuenta años de vida
cinematográfica, un excelente elenco de actores entre los que se encuentran los
habituales Judi Dench y Daniel Craig —ya considerados como unos de los mejores
Ms y Bonds de la saga— y los consagrados Ralph Fiennes y Albert Finney y, lo
más sorprendente, la elección de un director con un tremendo talento para el
drama pero con una película de acción en el debe de su balance fílmico, Sam
Mendes.
Dicho quede por delante que el
trabajo de Mendes se ha centrado en aclimatar a James Bond al héroe actual que
ha delimitado, sobre todo, Christopher Nolan con su Batman, sin perder los
signos distintivos que tanto caracterizan a 007 y que han hecho de él lo que
es, recuperando, también, personajes y escenarios idiosincrásicos de la
franquicia que habían quedado apartados en los últimos filmes del agente con
licencia para matar.
Antes de entrar en detalle de
por qué este Skyfall se asemeja a la
última trilogía de Batman, quiero puntualizar que esta afirmación no es una
crítica negativa, sino todo lo contrario. Bajo mi punto de vista creo que es
una muestra por parte de la familia Broccoli —productores y “padres”
cinematográficos de 007— de saber reescribir y actualizar al agente secreto
para adaptarlo a los tiempos que corren.
No hace falta ser muy avispado
para darse cuenta de que el Bond cinematográfico ha ido adaptándose a la época
en la que se encontraba y a las corrientes imperantes en la industria del momento.
No me refiero a la evidente diferencia entre los primeros filmes de la década
de los sesenta y los actuales, ya que más de ocho lustros las separan, sino a
la diferencia entre las entregas de los últimos veinticinco años.
El ejemplo más claro lo tenemos
en Casino Royale (2006). Con la
primera secuencia ya pudimos advertir la influencia que Jason Bourne había
tenido en este “nuevo” Bond. Más rápido, ágil, contundente, físico, rotundo,
decisivo, en definitiva, más cercano al mundo terrenal que aquél Sean Connery seductor
y bromista o aquél pulcro y elegante Pierce Brosnan. Pero no sólo en el
personaje, sino que también lo notamos en la dirección de Martin Campbell con
esas frenéticas persecuciones y planos rodados cámara en mano.
Con la siguiente, Quantum of Solace (2008) cambiaron al
director e intentaron estrujar la fórmula pero el resultado no fue el mismo.
Por ello, Skyfall inicia con la
“muerte” de aquél Bond en las mismas aguas donde ¿murió? Jason Bourne —el plano
de Bond cayendo al fondo del río después de recibir un disparo es prácticamente
idéntico al de Bourne en El ultimátum de
Bourne (2007)— para luego RENACER al más puro estilo "Nolanesco" y es que los
ecos del Batman de Nolan resuenan a lo largo del metraje.
La humanización de un héroe
huérfano con un pasado trágico que se encuentra en horas bajas por su edad, lo
dan por muerto para luego poder resurgir (¡incluso en un momento asegura que su
hobbie es resucitar!) con más
fuerza que nunca para solventar el caos que un villano demente ha instaurado,
todo ello aderezado con un tono trágico y una banda sonora que en ciertos
momentos nos evoca al ritmo vibrante de la partitura de Hans Zimmer.
Influencia confesa de Mendes, Skyfall rezuma la trilogía de Nolan por
todos sus poros, lo que demuestra que el director de Memento (2000) ha creado una nueva tendencia en el héroe mainstream. Sólo de esta manera se puede
explicar que personajes como, Spider-Man, el nuevo Superman de Zack Snyder —¡que
estará producido por el propio Nolan!— y, ahora, James Bond, que en el cine
(que no en las novelas o cómics) nos tenían habituados a un colorido pulp, hayan perdido dicho colorido en favor
de la oscuridad del nuevo hombre murciélago.
Centrándonos en los diferentes
temas que sobrevuelan en la película, resulta muy interesante la manera en que
Mendes reflexiona sobre el miedo. Un discurso que es repetido varias veces por
M y que también guarda mucha relación —por no decir que es uno de los
principales puntos de conexión— con El caballero oscuro (2008). La amenaza
que sufre el MI6 está personificada en un individuo, el villano Silva, que,
como el Joker de Nolan, instauran el caos para satisfacer un interés personal.
Ambos personajes, con sus caras desfiguradas, son la viva representación del
miedo que, como M puntualiza, ya no proviene de una organización criminal, sino
que proviene de seres individuales.
Otro punto a destacar es la
habilidad de Mendes para saber conjugar una de las fortalezas de su cine, las
relaciones familiares, con la personalidad de un filme de James Bond. El
director de American Beauty (1999)
establece un vínculo prácticamente maternal entre M y sus agentes. De hecho, en
varios momentos se dirigen a ella como Mum
(mamá). Una madre severa que no duda ni un segundo en tomar una decisión de
máximo peligro para Bond pero que, a la vez, confía tanto en él como para
aceptarlo de nuevo en el MI6 sin haber superado las pruebas de acceso. Esa
relación amor-odio entre madre e hijo que se verá puesta a prueba en el momento
en que el vástago descarriado que interpreta Bardem, amenace con saciar su sed
de venganza. Una amenaza que obligará a Bond a regresar a sus orígenes, a su
Skyfall/Rosebud particular, allí donde nació, creció y vio morir a sus padres,
para convertirse en la versión espía y actualizada de aquél Dustin Hoffman de Perros de paja (1971).
Dejando a un lado el análisis
temático de la cinta, Skyfall es, por
encima de todo y como toda buena entrega de Bond, un deleitoso entretenimiento cinematográfico.
Sam Mendes consigue que el ritmo narrativo no sufra grandes altibajos manteniendo
la tensión hasta el plano final. En la primera parte lo logra mediante la
habitual secuencia de acción inicial a la altura de la de Casino Royale, los
consecuentes y creativos títulos de crédito al son de Adele y un intrigante
planteamiento de la historia que no nos muestra al villano hasta pasada una
hora de metraje. La segunda parte está totalmente eclipsada (en el buen sentido
de la expresión) por Javier Bardem que se ha colado ya en la lista de los
villanos más icónicos de la serie.
Como si del Dr. No se tratase,
Raoul Silva vive en una especie de “Crab Key” con ciertas reminiscencias a la
ciudad en ruinas del limbo de Origen
(2010) desde donde ejerce todos sus movimientos maquiavélicos y aparece en
escena por primera vez. El personaje, un Max Zorin con la enajenación del Joker
de Heath
Ledger y la perversidad de Hannibal Lecter, nos brinda una sensacional secuencia
que quedará grabada en la retina de los bondmaníacos por ser la primera vez en
toda la franquicia ¡que se pone en duda la sexualidad de Bond! Bardem irrumpe
en la escena cargado de una picardía y una gestualidad amanerada, a la vez que
diabólica, que fluyen con la misma naturalidad que lo hacen sus punzantes líneas
de diálogo llenas de doble sentido. Raoul Silva es un ejemplo más de la virtud camaleónica
de este gran actor capaz de mutar en cada papel que interpreta e, incluso,
aportar matices totalmente opuestos a un mismo tipo de personaje como hizo con
el frío e impasible Anton Chigurh de No es país para viejos (2007) y
como ha hecho con el histriónico y desatado psicópata brasileño.
Todos estos elementos hacen de Skyfall uno
de los mejores títulos de la serie, a la altura de Goldfinger (1964), El
hombre de la pistola de oro (1974), Goldeneye (1995) o Casino
Royale (2006). Contiene acción trepidante, pequeñas dosis de humor, sub-trama
dramática y una actualización de la saga a los tiempos que corren. Pero que no
os engañen las apariencias. Bajo esa capa de modernización de algunos aspectos
como el ya mencionado tono oscuro y trágico del relato, el cyber-villano gay,
el joven Q nerd o el nuevo color de piel de la recuperada Moneypenny,
existe una exaltación de lo añejo, de lo tradicional, una vuelta a las raíces,
al despacho de los inicios, en definitiva, una reinvención en toda regla que
mira al futuro, sin olvidar el pasado.
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Crítica para votar en Filmaffinity
Ficha Técnica
Título: Skyfall
Título original: Skyfall
Dirección: Sam Mendes
Guión: John Logan, Neal Purvis Patrick Marber Robert Wade (Personaje: Ian Fleming)
Fotografía: Roger Deakins
Música: Thomas Newman
País: El Reino Unido, Estados Unidos
Año: 2012
Duración: 143 min.
Reparto: Ralph Fiennes, Daniel Craig, Javier Bardem, Judi Dench, Helen McCrory, Bérénice Marlohe, Albert Finney, Naomie Harris, Ben Whishaw, Ola Rapace, Tonia Sotiropoulou, Santi Scinelli, Nichola Fynn, Rory Kinnear, Michael G. Wilson, Tom Wu, Simon DeSilva
Web: www.007.com/skyfall
Distribuidora:
Sony Pictures
Productora: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), United Artists, Columbia Pictures, Eon Productions, Danjaq
Presupuesto: 200.000.000,00 $
Departamento musical: Monty Norman, Tony Lewis
Dirección artística: Chris Lowe, Jason Knox-Johnston, Marc Homes, Paul Inglis
Diseño de producción: Dennis Gassner
Efectos especiales:
Ali Fitz-Desorgher, Andy Simm, Bolkan Ufuk, Chris Corbould, Dan
Homewood, Dave Eltham, Gabriela Pruszkowska, Gareth Wingrove, James
McKeown, Jason Leinster, Michael Badley, Nick Finlayson
Montaje: Stuart Baird
Producción ejecutiva: Andrew Noakes Anthony Waye, Callum McDougall David Pope
Tráiler
Banda sonora
Buena entrada que refleja muy bien el tono de la película. Para mi es un acierto el regreso al tono clásico de la serie, ya que las dos primeras películas de Bond con Craig parecían avergonzadas de serlo. Esta abraza abiertamente los canones de la serie demostrando que dan perfectamente para hacer una película de acción contemporanea en el siglo XXI. Lo que yo no noto mucho es la influencia de "El caballero oscuro" más allá del villano, que si que recuera al Joker de Nolan. Pronto publicaré nuestra reseña si te apetece verla.
ResponderEliminarSaludos
Gracias por el comentario. Es un reinicio en toda regla pero sin perder los signos distintivos de la saga. La siguiente la dirigirá Nolan ya directamente, sin intermediarios! A la espera de tu reseña!
ResponderEliminarMuy buena película (de las mejores de la saga, sin duda). Yo le pondría un 7,5 sobre 10. Por cierto, te invito a pasarte por mi blog si tienes algo de tiempo libre.
ResponderEliminarSaludos.
Coincidimos en la puntuación, entonces. Ahora le echaré un vistazo al blog! Saludos
EliminarAburrida a más no poder, posiblemente la cinta de Bond con menos acción y eso que dura más de 2h. Tanto elogio para Bardem y sale bastante poco, encima como se comenta en la crítica han copiado cosas de Batman y el Joker. En "the world is not enough" los malos tenían un plan mucho más creible y convincente para hacerse con M. Por desgracia con Craig se ha muerto el agente Bond y tenemos ahora a un Bourne inglés, que encima se hace el Rambo en plan "Solo en casa + Equipo A".
ResponderEliminarEn 'Skyfall' nos encontramos a un Bond crepuscular, después de 50 años, que regresa al origen mientras se enfrenta a un malo ceniciento, Bardem, que se abraza a la muerte. Casi es una de Bergman. Jajaja. Un saludo!!!
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